Reportaje

El término contaminación acústica hace referencia al ruido cuando éste se considera como un contaminante, es decir, un sonido molesto que puede producir efectos fisiológicos y psicológicos nocivos para una persona o grupo de personas.
Diez de la noche en cualquier parte de la capital, una congregación reunida ante unos grandes parlantes, el pastor habla sin cesar, los vecinos no pueden dormir. Esta escena es común en los barrios de Managua, donde entre bares, iglesias y molestos vecinos trasgreden las normas establecidas sobre contaminación acústica.
Los efectos producidos por el ruido pueden ser fisiológicos, como la pérdida de audición, y psicológicos, como la irritabilidad exagerada, el estrés, insomnio, etc. El ruido se mide en decibeles (dB); los equipos de medida más utilizados son los sonómetros. Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), considera los 50 dB como el límite superior deseable.
La causa predominante de la contaminación acústica es la circulación vehicular, y el ruido proveniente de bares, restaurantes o discotecas en los cuales se pasa música con niveles sonoros elevados desde los puntos de medición.
Con base en una entrevista realizada a funcionarios de la alcaldía de Managua, se encontró que según las denuncias recibidas por ruido las principales fuentes de ruidos molestos son las iglesias, las fiestas, los bares, los comercios y las gasolineras. Uno de los efectos más estudiados del ruido es el daño auditivo.
Los instrumentos utilizados para medir el nivel de ruido se denominan sonómetros y proporcionan una indicación del nivel acústico (promediado en el tiempo) de las ondas sonoras que inciden sobre el micrófono. El nivel del sonido se visualiza normalmente sobre una escala graduada con un indicador de aguja móvil o en un indicador digital.
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La contaminación ambiental acústica es un problema que no por poco discutido e incluido en los programas ecológicos es menos dañino para las personas y la sociedad. La molestia es una consecuencia directa del ruido, pero a su vez podría ella misma causar otros efectos indirectos como estrés, distracción y deterioro del sueño.
En el código penal vigente en Nicaragua la contaminación acústica por ruido es un delito, ya que se convierte en una falta que atenta contra el orden y la tranquilidad pública. La ley número 641 establece en el artículo 534 titulado “Perturbación por ruido”, que quien utilice medios sonoros, electrónicos o acústicos de cualquier naturaleza en la vía pública o viviendas populares, que produzcan sonidos a mayores decibeles que los establecidos por la autoridad competente y que causen daño a la salud o perturben la tranquilidad de los ciudadanos, será sancionado con multas equivalentes entre 5,000 a 20,000 córdobas, después de dos llamados de atención por la autoridad correspondiente .
La exposición a niveles de ruido intenso durante un período de tiempo significativo, da lugar a pérdidas de audición, que si en un principio son recuperables cuando el ruido cesa, con el tiempo pueden llegar a hacerse irreversibles, convirtiéndose en sordera.